Brillante. Me gusta cuando hablas. Tu ignorancia ha podido con las ganas de seguir incomprendiéndote. No te esfuerzas por cambiarte. Lo dejas todo al servicio de los demás. Tus órdenes y mandatos acabarán contigo. Tus sucesivas acusaciones te declaran culpable. No se trata de un crimen concreto, sino de algo superior: vidas de personas.
¿Alguna vez te has planteado qué puedes hacer para ser feliz? Tu actitud y aptitud no hablan pero no es necesario, ya se manifiestan por sí mismas. Lo haces todo demasiado fácil. Tanto que mis ganas por intentar abrirte los ojos las has agotado. Mis energías para y por ti acabaron en el nihilismo y no han salido de ahí. Será porque se han metido en tu interior y no han hallado puerta segura para salir ni refugio para acogerse. Preguntate, por una vez, ¿cómo provocas y cómo has provocado eso? No te das cuenta de que esto lo llevas arrastrando desde hace muchos años. Tu victimismo no es suficiente. Ya eres adulta. Adquieres madurez e independencia. Pero tu infantilismo y falta de valores, tristemente, están consumiendote. No tienes que justificar ni demostrar nada ante nadie. Más bien debes hacerte un favor a ti mismo. Regálate una situación complicada e irreparable porque si encuentras solución gracias a tu esfuerzo adquirirás una recompensa. No obstante como sigas ausentada en tu propia nada te irá así. El reloj de tu vida pasa y apenas eres consciente. Por favor, despiértate después de estos años que has construído porque quizás sea demasiado tarde. Para tener un despertar natural hay que sentirlo de verdad, hay que saber pedir perdón y hacer penitencia en esta vida. Sacrifícate.